Oliver Twist
Oliver Twist —Está tomando una ración de ternera guisada —contestó Barney.
—EnvÃamela inmediatamente —repuso Sikes sirviéndose otro vasito de licor—. Hazla venir.
Barney miró con timidez a FajÃn como solicitando permiso, pero, como el judÃo no alzara los ojos del suelo ni despegara los labios, salió aquél para volver poco después acompañando a Anita, la cual venÃa ataviada con gorro, delantal, cesta y una llave enorme en la mano.
—¿Estás sobre la pista, Anita? —preguntó Sikes, ofreciéndole un vasito.
—Sobre la pista estoy, Guillermo —respondió la joven—, vaciando el vasito—. Encontré la pista, y por cierto que me he cansado más de la cuenta. El bribonzuelo ha estado enfermo, ha permanecido recluido en la casa y…
—¡Ah, Anita querida! —exclamó el judÃo—. ¡Mi querida Anita!