Oliver Twist

Oliver Twist

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Bates se entregó a otro acceso de risa tan violento, que hasta Fajín perdió su seriedad y el Truhán se dignó sonreír. Verdad es que como en aquel momento preciso sacaba este último el billete de cinco libras del bolsillo del desventrado Oliver, cabe dudar si fue la risa de su camarada o el hallazgo del dinero lo que despertó su alegría.

—¡Hola! ¿Qué es eso? —preguntó Sikes, dando un paso rápido al frente al ver que el judío se apoderaba del billete—. Eso es mío, Fajín.

—¡No, no, amigo mío! —replicó el judío—. Es mío. Guillermo, mío; usted se quedará con los libros.

—Si te atreves a decir que eso no es mío… mío y de Anita, quiero decir, me vuelvo con el muchacho —gritó Sikes, encasquetándose el sombrero con ademán resuelto.

Estremecióse el judío, y Oliver se estremeció también, mas el motivo del estremecimiento no fue el mismo para los dos. Tembló el judío de ira porque vio perdido el billete, y tembló Oliver de alegría, porque creyó que el desenlace de la contienda sería su libertad.

—¡Vaya! —repuso Sikes—. ¿Me entregas eso? ¿Sí, o no?

—No es justo, Guillermo… ¿Verdad que no es justo, Anita? —preguntó el judío.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker