Oliver Twist
Oliver Twist —¿Volvemos a las andadas? Repito que necesito un muchacho, que éste debe ser un poco corpulento… ¡Demonio! —exclamó Sikes—. Si tuviera yo a mi disposición a aquel chico de Ned, el deshollinador… ImpedÃan a propósito que se desarrollase, a fin de que sirviera para el objeto, y lo alquilaban a quien lo necesitaba; pero su padre cometió la tonterÃa de dejarse matar, y esos entrometidos de la Sociedad Protectora de Delincuentes jóvenes sé llevaron al muchacho, privándole de un oficio que le hubiera hecho rico y enseñándole a leer y a escribir. Ahà tienes lo que hacen esos tunantes: si tuvieran dinero bastante, lo que gracias a la Providencia divina no sucede, antes de un año no encontrarÃamos un solo muchacho que quisiera aprenden el oficio.
—Ni uno; es verdad —asintió el judÃo, quien absorto en sus reflexiones durante el discurso de su camarada, solamente habÃa oÃdo las últimas palabras—. ¡DÃgame, Guillermo!
—¿Qué tripa se te ha roto?
El judÃo hizo una seña de que convenÃa alejar de allà a Anita, que continuaba inmóvil y como abstraÃda contemplando el fuego de la chimenea, seña que el bandido acogió con un movimiento de impaciencia que traducido al lenguaje vulgar significaba que no creÃa necesaria la precaución. Esto no obstante, accediendo a los deseos de FajÃn, rogó a la joven que fuera a buscar un jarro de cerveza.