Oliver Twist
Oliver Twist —Ante todo —exclamó Sikes, sacando una pistola del bolsillo—, ¿sabes qué es esto?
—Oliver contestó afirmativamente.
—¡Atención, pues! Esto es pólvora, esto una bala, y esto un pedazo de sombrero que servirá de taco.
Oliver dijo que conocÃa el uso de los diversos objetos, después de, lo cual, Sikes procedió a cargar la pistola con exquisito cuidado.
—Ya está cargada —dijo al terminar.
—SÃ, ya lo veo —contestó Oliver.
—Pues bien —repuso el bandido, agarrando con violencia a Oliver por la muñeca y aplicándole el cañón de la pistola a la sien—, si cuando salgas conmigo de casa, hablas una sola palabra, salvo si yo te pregunto, la carga de esta pistola quedará alojada inmediatamente en tu cabeza. Asà pues, si se te ocurriera el desdichado capricho de hablar sin mi permiso, encomienda antes tu alma a Dios.
Luego que barbotó una blasfemia como para dar mayor fuerza a su amenaza, repuso Sikes.
—Si no mienten los informes que sobre ti tengo, nadie ha de venir a pedirme cuentas después que te envÃe al otro mundo, asà que si no fuera por tu bien, comprenderás que no tendrÃa yo necesidad de darte explicaciones, ¿me entiendes?