Oliver Twist
Oliver Twist —El niño que nos hace falta —contestó Sikes, acercando una silla a la lumbre.
—Uno de los aprendices de FajÃn —terció, Barney sonriendo.
—De FajÃn, ¿eh? —exclamó Crackit mirando a Oliver—. Una preciosidad para limpiar los bolsillos de las viejas en la iglesia, ¿verdad?
—Hablemos de otra cosa —dijo con impaciencia Sikes.
Seguidamente se inclinó sobre Crackit, pronunció en voz baja algunas palabras que arrancaron estrepitosas carcajadas a quien las escuchó y el del sofá favoreció a Oliver con una mirada que reflejaba asombro.
—Ahora —dijo Sikes volviendo a sentarse—, si mientras esperamos nos obsequiaras con algo que echar a perder en forma de comida y bebida, te aseguro que no nos vendrÃa mal… a mà al menos. Tú, muchacho, siéntate y descansa, que aún tienes que salir esta noche, aunque no muy lejos.
Oliver miró a Sikes con muda sorpresa, acercó un banco a la lumbre y se sentó, descansando en sus manos su dolor de cabeza y sin saber dónde se encontraba ni darse cuenta cabal de lo que le sucedÃa.
—¡Brindo por el buen éxito de nuestra empresa! —gritó Crackit, poniéndose en pie, no bien Barney dejó sobre la mesa una botella y algo de comer.