Oliver Twist
Oliver Twist —Tarde mucho o poco, no me encontrará aquà cuando despierte —dijo la matrona con voz destemplada—. Cuidado con que vuelvan ustedes a molestarme por nada, que no es incumbencia mÃa presenciar la muerte de todas las viejas de la casa. ¡Ea! ¡Se acabó! Si en su vida vuelve a ocurrÃrseles llamarme, brujas de Lucifer, yo les aseguro que me las pagarán a buen precio.
Iba a salir disparada del cuarto, cuando un doble grito lanzado por las dos viejas, al tiempo que se precipitaban hacia la cama, la obligó a volver la cabeza. La moribunda, se habÃa incorporado y tendÃa los brazos hacia la matrona.
—¿Quién es ésa? —preguntó con voz sepulcral.
—¡Quieta… quieta! —exclamó una de las enfermeras— ¡Acuéstese, acuéstese!
—¡No volveré a acostarme viva! —replicó la moribunda debatiéndose—. ¡Es preciso que yo le hable!… ¡Acérquese… más… más cerca de mÃ!… ¡Quiero hablarle a oÃdo!
Diciendo esto, asió a la matrona por el brazo y la obligó a sentarse en una silla pegada a la cama. HabÃa abierto la boca para hablar, cuando tendiendo los ojos alrededor, vio a las dos viejas que se inclinaban sobre el lecho como si estuvieran decididas a no perder palabra, y dijo con voz desfallecida:
—¡Que salgan! … ¡Hágalas salir… pronto… pronto!