Oliver Twist
Oliver Twist Las dos brujas alzaron un coro de lamentaciones asegurando que la pobre enferma no estaba en sus cabales, como lo probaba el hecho de que desconociera a sus amigas más tiernas y cariñosas, y protestaban con energÃa que por nadie ni por nada saldrÃan de la habitación. De nada les sirvieron sus protestas, pues su superiora jerárquica las agarró por el brazo y las echó fuera, cerrando a continuación la puerta y volviendo a sentarse junto al lecho. Al verse expulsadas, las viejas variaron de actitud y empezaron a gritar por el ojo de la llave que la moribunda estaba borracha, lo que a decir verdad no dejaba de ser muy probable, puesto que, además de encontrarse bajo los efectos de una dosis regular de opio, que el aprendiz de boticario le habÃa suministrado, sentÃa la influencia de un vasito de ginebra que las compasivas viejas, en un acceso de conmiseración, le habÃan hecho beber por su cuenta.
—¡Escúcheme! —dijo la moribunda alzando la voz, esforzándose por encontrar en su aniquilada naturaleza una chispa latente de energÃa—. En esta misma habitación… en esta misma cama, estuve cuidando a una joven de rostro angelical, que habÃa sido traÃda al asilo con los pies destrozados, como consecuencia de una caminata larguÃsima, llenos de sangre y de lodo. Aquà dio a luz a un niño, y murió… Déjeme pensar, déjeme que busque en mis recuerdos… ¿En qué año fue?