Oliver Twist
Oliver Twist Obedecieron al instante Bates y su enemigo de momentos antes. No se oyó el menor rumor, no sonaron pasos en la escalera, pero de pronto penetraron en la estancia el Truhán, llevando la luz en la mano, seguido por un sujeto pobremente vestido, el cual, después de recorrer con la vista la habitación, quitóse una bufanda que cubrÃa toda la parte inferior de su cara, dejando visibles las facciones chupadas, amarillas, desencajadas, sucias y barbudas del… petimetre Tomás Crackit.
—¿Cómo va, FajÃn? —preguntó el recién venido, dirigiéndose al judÃo—. ¡Mira! Ponme este tapanarices donde pueda encontrarlo luego, Truhán. No importa que por una vez me sirvas de ayuda de cámara.
Seguidamente acercó una silla a la lumbre y se sentó, poniendo los pies sobre los morillos.
—¡Mire usted, FajÃn! —exclamó con acento de desconsuelo, mostrando sus botas—. No han visto betún, ni crema ni cepillo desde aquel dÃa… ¡Chitón! ¡Pero no me mire usted asÃ, hombre de Dios, que todo llegará a su tiempo! Me es imposible hablar de asuntos hasta después que haya refrescado el gaznate; asà que engráselo usted, y póngale antes algodones, pues uno y otro necesita. Tres dÃas hace que no funciona.
Mandó FajÃn al Truhán que pusiera algunas viandas sobre la mesa, y tomando asiento frente al recién llegado, esperó la narración de la historia.