Oliver Twist

Oliver Twist

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

O mentían descaradamente las apariencias, o maldita la prisa que Tomás tenía de romper el fuego de la conversación. En los primeros momentos, conformóse el judío con estudiar pacientemente su rostro cual si en la expresión del mismo esperara encontrar las explicaciones que con verdadera ansiedad deseaba oír; pero fue en vano. La cara de Tomás revelaba cansancio, agotamiento de fuerzas, pero conservaba la misma tranquilidad, la complacencia misma que le era habitual, y aunque sucio, con la barba crecida y el cabello en desorden, brillaba en sus ojos el contentamiento consiguiente a la persuasión en que Tomás estaba de que nadie podía competir con él en elegancia. El judío, muerto de impaciencia al cabo del rato, seguía con mirada angustiada cuantos bocados llevaba su huésped a su boca, midiendo la estancia a zancadas. Su excitación era tremenda, pero perfectamente inútil. Tomás seguía comiendo con la mayor indiferencia, y no dio reposo a sus mandíbulas hasta que le fue imposible engullir más. Entonces mandó salir de la habitación al Truhán, cerró la puerta, echóse al coleto un vaso de aguardiente, y se dispuso a hablar.

—Empezaremos primero por el principio, Fajín —dijo.

—¡Sí, sí! —contestó el judío, acercando su silla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker