Oliver Twist
Oliver Twist —Digo y repito que será para mà motivo de alegrÃa no volver a verle y saber que han terminado sus pruebas en este mundo —replicó la joven, clavando sus ojos en los del judÃo.
—Me es imposible soportar su presencia. Cuando le veo, me aborrezco a mà misma y detesto a todos ustedes.
—¡Bah! —exclamó el judÃo con desdén—. ¡Estás borracha, hija mÃa!
—¿Que estoy borracha? —replicó con amargura Anita—. No será suya la culpa si no lo estoy, pues borracha quisiera verme siempre… excepto en este momento. Parece que no es de su gusto el humor en que me encuentra, ¿no es cierto?
—¡No! —gritó el judÃo con furia—. ¡Maldita la gracia que me hace!
—Cómpreme usted otro, en ese caso —dijo la muchacha riendo.