Oliver Twist
Oliver Twist «Ayer le vi pasar por delante de la puerta de mi casa, Spyers», dijo Chickweed al agente. «¿Cómo no salió usted tras él y le agarró por el cuello?», preguntó Spyers. «Porque su vista me dejó tan trastornado que cualquiera hubiese podido matarme con un mondadientes —replicó el pobre hombre—. Pero le cogeremos de fijo, porque por la noche, entre diez y once, le vi pasar otra vez» Proveyóse Spyers de ropa blanca y de peine, por si tenía que pasar uno o dos días ausente de su casa, salió, y fuése a situar en la ventana de una taberna, detrás de una cortinita, bien encasquetado el sombrero y dispuesto a lanzarse en persecución del ladrón no bien le echase la vista encima.