Oliver Twist
Oliver Twist Tan bello, tan tranquilo era el escenario, tenÃa tanto brillo, tanto encanto el paisaje, dorado por los rayos del sol, tan hermoso despliegue de galas hacÃa la Naturaleza, era tan armonioso el canto de los pajarillos, tan rápido el vuelo de las cornejas que cruzaban por el espacio, respirábase, en una palabra, tanta vida, tanta alegrÃa por doquier, que cuando Oliver elevó sus ojos, enrojecidos por el llanto, y los tendió en derredor, instintivamente se le ocurrió la idea de que con semejante tiempo y en semejante ocasión no cabÃa la muerte… que serÃa monstruoso que muriera Rosa cuando todos los seres, hasta los más humildes, derrochaban vida y alegrÃa, que las tumbas abren heladas y tristes bocas en invierno, cuando la nieve las cubre a manera de sudario, mas no en verano, cuando la luz radiante del sol y la fragancia incitan a vivir. Hasta estuvo tentado a creer que los sudarios no están llamados a envolver más que a personas viejas, sin que nunca se les consienta ocultar bajo sus fúnebres pliegues la hermosura, la gracia y la juventud.