Oliver Twist
Oliver Twist —Siempre ha sido elevada, noble y generosa tu conducta —respondió Rosa procurando adueñarse de la emoción que la agitaba—; como quiera que sabes muy bien que ni soy insensible ni ingrata, vas a oÃr mi contestación.
—Que trate de merecerte; ¿es ésa la contestación, Rosa querida?
—La contestación es que trates de olvidarme —replicó Rosa—; no como a una amiga fiel, a amiga cariñosa, pues si como amiga me olvidases, me harÃas sufrir horriblemente, sino como a objeto de tu amor. Tiende tus miradas por el mundo, piensa en los muchos corazones que en él encontrarás dignos de ti, cambia la naturaleza de tu pasión, y encontrarás en mà la amiga más sincera, la más constante, la más cariñosa.
Sobrevino una pausa, durante la cual, Rosa, que con una mano medio ocultaba su rostro, dio rienda suelta a sus lágrimas. Enrique retenÃa la otra entre las suyas.
—¿No podrÃa saber, Rosa, los motivos que te inducen a adoptar la decisión que acabas de manifestarme? —preguntó Enrique, bajando la voz.
—Tienes derecho a conocerlos —contestó la niña—. Principiaré por decir, que nada de cuanto me digas ha de modificar mi resolución. Se trata de un deber, de una obligación que no puedo menos de cumplir. Sé lo que debo al mundo y a mà misma, Enrique.
—¿A ti misma?