Oliver Twist
Oliver Twist —¿Qué negociado asignó usted a éste, FajÃn? —preguntó Bates, dirigiendo una mirada desdeñosa al escuálido recluta—. ¿El de huir el bulto cuando los negocios toman mal cariz, y el de participar de los beneficios cuando navegan viento en popa?
—¿Y a usted qué le importa? —gritó Noé—. Procure usted no tomarse libertades semejantes con sus superiores, mocoso, pues podrÃa pesarle.
Tan repetidas y ruidosas fueron las carcajadas con que Bates acogió una amenaza lanzada con tono tan grandilocuente, que pasó algún tiempo antes que FajÃn pudiera mediar para hacer presente al señor Bolter que ningún peligro correrÃa presentándose en los centros policiacos y de justicia; que, por lo mismo que no habÃan podido llegar a la metrópoli noticias de la insignificante faltilla cometida ni las señas de su persona, nada tenÃa que temer, tanto más, cuanto que no era probable que nadie sospechase que en la capital habÃa buscado refugio, y que, en todo caso, convenientemente disfrazado, en ninguna parte de Londres estarÃa tan seguro como en los mismos centros de policÃa, por lo mismo que aquéllos serÃan los últimos rincones de la ciudad donde a nadie podrÃa ocurrÃrsele ir a buscarle.