Oliver Twist
Oliver Twist Merced a este sistema, muy usado por las mujeres y de eficacia reconocida en los matrimonios, el señor Sowerberry se vio obligado a solicitar como favor especial el permiso de decir a su mujer lo que ésta rabiaba por saber, permiso que fue concedido al cabo de un altercado que no durarÃa menos de tres cuartos de hora.
—Deseaba hablarte de Oliver Twist, amiguita —dijo el funerario—. ¿Has reparado en el hermoso aspecto del muchacho?
—Bien puede estar guapo y lucido quien come tanto como él. ¡EstarÃa gracioso que asà no fuera!
—Tiene su cara cierta expresión de tristeza que resulta interesante en extremo —observó el empresario de pompas fúnebres—. En verdad que podrÃa hacer un papel delicioso en los entierros.
Alzó la cara mitad del dicente su cabeza en señal de asombro; el marido, al observarlo, sin darle tiempo para hacer ninguna reflexión, añadió:
—No me refiero a los entierros de lujo de los adultos, amiga mÃa, sino a los de los niños. SerÃa una novedad que seguramente darÃa resultados soberbios añadir al cortejo corriente un niño cuyos pocos años estuviesen en relación con la edad del difunto.