Oliver Twist
Oliver Twist —A las que yo añadiré cincuenta más, y este ofrecimiento lo publicaré yo mismo, con mis propios labios, y en el mismo lugar donde se oculta, si me es posible llegar hasta él. ¿Dónde está el señor Maylie?
—¿Enrique? No bien vio que usted subÃa sano y salvo a su coche con este amigo suyo, se fue corriendo al lugar donde se supone que está el asesino para reunirse con los que de su persona quieren apoderarse. Montó a caballo y es probable que haya llegado ya a él.
—¿Y el judÃo? —inquirió Brownlow—. ¿Qué noticias hay de él?
—Las últimas que tengo son que no habÃa caÃdo en poder de la justicia, pero que caerá infaliblemente. Puede que a estas horas esté ya preso. De todas suertes, su prisión la consideran indefectible.
—¿Se ha decidido usted ya? —preguntó Brownlow a Monks, bajando la voz.
—Sà —contestó el interpelado—. ¿Me guardará usted el secreto?
—Lo guardaré. Permanezca usted aquà hasta que yo vuelva: es la única esperanza de salvación que le queda.
Seguidamente salió de la estancia el doctor acompañando a Brownlow.
—¿Ha conseguido usted algo? —preguntó con voz muy baja el doctor.