Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas Este escueto resumen de los hechos fue todo lo que logré sacarles a aquellos dos sobre el asunto, además de que a un joven lugareño, que me aseguraron que tenÃa tan buena salud y era tan robusto como cualquier otro que hubiera visto en mi vida, le entró un ataque y sufrió de espasmos justamente después de toparse con la mujer encapuchada. Y también me dijeron que un cierto personaje, vagamente descrito como un hombre mayor —de esa clase de vagabundos tuertos que se hacen llamar Joby, a no ser que les llames Greenwood y que cuando lo haces te dicen: «¿Por qué no? Pero incluso si está usted en lo cierto, lo mejor será que se ocupe de sus propios asuntos»—, se habÃa encontrado con la susodicha mujer encapuchada unas cinco o seis veces. Pero ninguno de los dos testigos me serÃa de utilidad, puesto que el primero residÃa en California y el segundo, como bien decÃa Ikey —extremo confirmado por el posadero—, podÃa encontrarse en cualquier lugar.