Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas Respuesta: «Sí».
Sería inútil intentar describir aquí el alivio que el autor sintió tras esta trascendental respuesta. Continuó:
Pregunta: «Aclaremos un punto. ¿Es usted parte carne y parte pastel?».
Respuesta: «Exacto».
Pregunta: «¿De qué está hecha la parte de usted que es pastel?».
Respuesta: «De manteca de cerdo».
Entonces notó unos compases tristes procedentes del instrumento musical, y a continuación la palabra: «PRINGUE».
Pregunta: «¿Cómo debo imaginar que es usted? ¿A qué se parece?».
Respuesta (muy rápidamente): «Plomo».
Una sensación de abatimiento le sobrevino en aquel momento al autor. Cuando la hubo logrado controlar en cierta medida, continuó:
Pregunta: «Su otra naturaleza es de tipo porcino. ¿De qué se alimenta principalmente?».
Respuesta (enérgica): «¡De cerdo, desde luego!».
Pregunta: «No es así. ¿Se alimenta acaso el cerdo de cerdo?».
Respuesta: «No es así exactamente».