Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas Sin ánimo de prolongar más la narración para profundizar en alguna de las curiosas circunstancias que concurrieron en aquel funesto suceso, querría, para concluir, destacar la coincidencia de que la advertencia del maquinista incluía no sólo las palabras que el desdichado guardavías me había dicho que le atemorizaban, sino también las palabras que yo mismo (y no él) asocié (en mi cabeza) a los gestos que él había imitado.
Extraído del ejemplar de All Year Round
titulado «El transbordo de Mugby»,
Navidad de 1866