Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas No es relevante si han pasado muchos o pocos años desde cierto crimen cometido en Inglaterra que provocó gran interés entre el público. Estamos más que acostumbrados a tener noticia de ciertos crímenes a medida que aumentan en frecuencia por su prestigio atroz. Yo enterraría, si pudiese, la memoria de esta bestia en particular, al igual que se hizo con su cuerpo en la prisión de Newgate. Me abstendré intencionadamente de proporcionar pista directa alguna sobre la personalidad del criminal.
Cuando el crimen fue descubierto, ninguna sospecha recayó —o, más bien, debería decir, ya que no puedo ser demasiado preciso en los datos, que no se hizo alusión pública a que ninguna sospecha recayese— sobre el hombre que más tarde sería llevado a juicio. Al no haberse hecho referencia a él en los periódicos en aquel momento, resulta obviamente imposible que éstos diesen alguna descripción suya entonces. Será de importancia capital recordar este dato.