Las que no duermen NASH
Las que no duermen NASH Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, pero lo que revelaban era una imagen más oscura de lo que Nash había imaginado. Andrea no había sido una víctima al azar. Había descubierto algo en Legarrea que la había llevado a su muerte. Pero ¿quién la había llevado hasta allí, y por qué?
Cuando regresaron a la superficie, el aire fresco fue un alivio momentáneo. Pero apenas llegaron al Land Rover, encontraron una nueva sorpresa. En el parabrisas había una nota clavada con un cuchillo pequeño. Las letras estaban escritas con tinta negra y torpes trazos: "Ya es suficiente. Aléjate antes de que tú seas la siguiente."
Nash sostuvo la nota entre sus dedos temblorosos. Sentía que la línea entre el peligro y la verdad se volvía cada vez más delgada.
—Esto ya no es solo un caso, Nash. Es una cacería —dijo Gabriel, mirando alrededor como si esperara ver al autor de la amenaza.
Nash apretó los dientes. Sabía que estaba más cerca de descubrir lo que realmente sucedía en Legarrea, pero también entendía que cada paso que daba la acercaba más al abismo, uno que tal vez no sobreviviría a cruzar.