El secreto
El secreto El dÃa en que Henry lo invitó a su estudio marcó un cambio definitivo. El lugar estaba lleno de libros en latÃn y griego, mapas antiguos y un reloj que parecÃa sacado de otra época. Henry, siempre metódico y reservado, lo examinó como si fuera una pieza de ajedrez. —Es curioso —dijo Henry mientras hojeaba un libro de cubiertas gastadas—, cómo algunos de nosotros encontramos nuestro camino hacia lo extraordinario, mientras otros… simplemente no están hechos para ello. Richard, intentando mantener la compostura, respondió: —Yo quiero encontrar mi camino.
Y lo encontró. Esa misma noche, entre copas de vino y risas contenidas, Richard fue aceptado en el grupo. Era solo el inicio, pero ya podÃa sentir que algo oscuro se cernÃa sobre ellos. Un murmullo en el aire, como un eco lejano que advertÃa: este no era un juego. Sin embargo, Richard ignoró la intuición. Estaba dentro. Y nada podÃa ser más importante que eso.
El aire entre los seis parecÃa siempre cargado de un extraño magnetismo, como si cada palabra que se decÃan ocultara algo más profundo. Richard pronto se dio cuenta de que el grupo no era como los demás estudiantes del Hampden College. HabÃa un halo de misterio en todo lo que hacÃan. Se movÃan como si fueran dueños del mundo, pero habÃa un filo en su perfección, como si estuvieran bailando al borde de un precipicio.