El secreto
El secreto Todo empezó con Henry. FrÃo, preciso y meticuloso, tenÃa un aire autoritario que parecÃa calmar al resto del grupo, aunque habÃa algo en él que intimidaba incluso en los momentos más casuales. Era quien decidÃa qué se le decÃa a Richard y cuándo.
—¿Alguna vez has leÃdo a EurÃpides? —le preguntó Henry una tarde en su estudio. —Solo fragmentos —admitió Richard. Henry le lanzó un libro pesado con un gesto impasible. —Léelo todo. Hay cosas que no puedes entender hasta que veas cómo las tragedias nos moldean.
Mientras Richard devoraba esos textos antiguos, empezaron a surgir detalles que lo inquietaban. Henry y los otros hablaban en griego como si fuera su idioma natal, compartÃan referencias crÃpticas y, a menudo, desaparecÃan sin dar explicaciones. Fue Bunny quien, una noche, dejó caer la primera pista sobre lo que realmente estaba sucediendo.
—¿Ya te enteraste de las reuniones nocturnas? —dijo con una sonrisa ladeada, bebiendo de una copa que habÃa tomado de Francis. —Henry es un fanático de los rituales. Se cree un maldito sacerdote griego o algo asÃ.
Richard intentó reÃrse, pero Bunny siguió, con una mirada que era mitad burla y mitad advertencia. —Solo recuerda: cuanto más profundo vayas, más difÃcil será salir.