Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Está usted segura de que envenené a Marfa Petrovna?
‑SÃ, tú mismo me lo dejaste entrever. Me hablaste de un veneno. Sé que te lo habÃas procurado, que lo habÃas preparado… Fuiste tú, tú… , ¡infame!
‑Si eso fuera verdad, sólo lo habrÃa hecho por ti: tú habrÃas sido la causa.
‑¡Mientes! Yo siempre te he odiado, ¡siempre!
‑Por lo visto, Avdotia Romanovna, usted se ha olvidado de que, cuando trataba de convertirme, se inclinaba sobre mà y me dirigÃa lánguidas miradas. Yo, entonces, la miraba fijamente a los ojos, ¿recuerda… ? La noche… , el claro de luna… Un ruiseñor cantaba…
La ira llameó en los ojos de Dunia.
‑¡Mientes, mientes! ¡Eres un calumniador!
‑¿Miento? Bien, lo admito. No se deben recordar estas cosillas a las mujeres ‑añadió con una sonrisa burlona‑. Sé que vas a disparar, preciosa bestezuela. Pues bien, dispara…