Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Siempre le llama Pachenka, el muy bribón ‑dijo Nastasia apenas hubo salido el estudiante.
Acto seguido abrió la puerta y se puso a escuchar. Pero muy pronto, sin poder contenerse, se fue a toda prisa escaleras abajo. SentÃa gran curiosidad por saber lo que Rasumikhine decÃa a la patrona. Pero lo cierto era que el joven parecÃa haberla subyugado.
Apenas cerró Nastasia la puerta y se fue, el enfermo echó a sus pies la cubierta y saltó al suelo. HabÃa esperado con impaciencia angustiosa, casi convulsiva, el momento de quedarse solo para poder hacer lo que deseaba. Pero ¿qué era lo que deseaba hacer? No conseguÃa acordarse.
«Señor: sólo quisiera saber una cosa. ¿Lo saben todo o lo ignoran todavÃa? Tal vez están aleccionados y no dan a entender nada porque estoy enfermo. Acaso me reserven la sorpresa de aparecer un dÃa y decirme que lo saben todo desde hace tiempo y que sólo callaban porque… Pero ¿qué iba yo a hacer? Lo he olvidado. Parece hecho adrede. Lo he olvidado por completo. Sin embargo, estaba pensando en ello hace apenas un minuto… »