Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¡Yo lo conozco! ¡Yo lo conozco! ‑exclamó, abriéndose paso a codazos entre los que estaban delante de él‑. Es un antiguo funcionario: el consejero titular Marmeladof. Vive cerca de aquÃ, en el edificio Kozel. ¡Llamen en seguida a un médico! Yo lo pago. ¡Miren!
Sacó dinero del bolsillo y lo mostró a un agente. Era presa de una agitación extraordinaria.
Los agentes se alegraron de conocer la identidad de la vÃctima. Raskolnikof dio su nombre y su dirección e insistió con vehemencia en que transportaran al herido a su domicilio. No habrÃa mostrado más interés si el atropellado hubiera sido su padre.
‑El edificio Kozel ‑dijo‑ está aquà mismo, tres casas más abajo. Kozel es un acaudalado alemán. Sin duda estaba bebido y trataba de llegar a su casa. Es un alcohólico… Tiene familia: mujer, hijos… Llevarlo al hospital serÃa una complicación. En el edificio Kozel debe de haber algún médico. ¡Yo lo pagaré! ¡Yo lo pagaré! En su casa le cuidarán. Si le llevan al hospital, morirá por el camino.