Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑QuerÃa preguntarle ‑dijo Rodia precipitadamente- cómo han ido hoy las cosas en su casa. ¿Las han molestado mucho? ¿Les ha interrogado la policÃa?
‑No, todo se ha arreglado sin dificultad. No habÃa duda sobre las causas de la muerte. Nos han dejado tranquilas. Sólo los vecinos nos han molestado con sus protestas.
‑¿Sus protestas?
‑SÃ, el cadáver llevaba demasiado tiempo en casa y, con este calor, empezaba a oler. Hoy, a la hora de vÃsperas, lo trasladarán a la capilla del cementerio. Catalina Ivanovna se oponÃa al principio, pero al fin ha comprendido que habÃa que hacerlo.
‑¿O sea que hoy se lo llevarán?
‑SÃ, pero las exequias se celebrarán mañana. Catalina Ivanovna le suplica que asista a ellas y que luego vaya a su casa para participar en la comida de funerales.
‑¡Hasta comida de funerales… !
‑Una sencilla colación. También me ha encargado que le dé las gracias por la ayuda que nos ha prestado. Sin ella, nos habrÃa sido imposible enterrar a mi padre.
Sus labios y su barbilla empezaron a temblar de súbito, pero contuvo el llanto y bajó nuevamente los ojos.