Crimen y Castigo
Crimen y Castigo
‑Ven; tenemos que hablar ‑dijo Raskolnikof a Rasumikhine, llevándoselo junto a la ventana.
‑Ya diré a Catalina Ivanovna que vendrá usted a los funerales ‑dijo Sonia precipitadamente y disponiéndose a marcharse.
‑Un momento, Sonia Simonovna. No se trata de ningún secreto; de modo que usted no nos molesta lo más mÃnimo… TodavÃa tengo algo que decirle.
Se volvió de nuevo hacia Rasumikhine y continuó:
‑Quiero hablarte de ése… , ¿cómo se llama… ? ¡Ah, sÃ! Porfirio Petrovitch… Tú le conoces, ¿verdad?
‑¿Cómo no lo he de conocer si somos parientes? Bueno, ¿de qué se trata? ‑preguntó con viva curiosidad.
‑Creo que es él el que instruye el sumario de… de ese asesinato que comentabais ayer. ¿No?
‑SÃ, ¿y qué? ‑preguntó Rasumikhine, abriendo exageradamente los ojos.