Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Tengo entendido que ha interrogado a todos los que tenÃan algún objeto empeñado en casa de la vieja. Yo también tenÃa algo empeñado… , muy poca cosa… , una sortija que me dio mi hermana cuando me vine a Petersburgo, y el reloj de plata de mi padre. Las dos cosas juntas sólo valen cinco o seis rublos, pero como recuerdos tienen un gran valor para mÃ. ¿Qué te parece que haga? No quisiera perder esos objetos, especialmente el reloj de mi padre. Hace un momento, temblaba al pensar que mi madre podÃa decirme que querÃa verlo, sobre todo cuando estábamos hablando del reloj de Dunetchka. Es el único objeto que nos queda de mi padre. Si lo perdiéramos, a mi madre le costarÃa una enfermedad. Ya sabes cómo son las mujeres. Dime, ¿qué debo hacer? Ya sé que hay que ir a la comisarÃa para prestar declaración. Pero si pudiera hablar directamente con Porfirio… ¿Qué te parece… ? Asà se solucionarÃa más rápidamente el asunto… Ya verás como, apenas nos sentemos a la mesa, mi madre me habla del reloj.
Rasumikhine dio muestras de una emoción extraordinaria.
‑No tienes que ir a la policÃa para nada. Porfirio lo solucionará todo… Me has dado una verdadera alegrÃa… Y ¿para qué esperar? Podemos ir inmediatamente. Lo tenemos a dos pasos de aquÃ. Estoy seguro de que lo encontraremos.
‑De acuerdo: vamos.