Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Nada de eso. ¿Por qué? Por el momento, no hace falta. No me ha comprendido usted. Lo que ocurre es que yo aprovecho todas las ocasiones y he hablado ya con todos los que tenÃan allà algún objeto empeñado. Me han dado una serie de informes, y usted, siendo el último… ¡Ah! ¡Ahora que me acuerdo! ‑exclamó alegremente, dirigiéndose a Rasumikhine‑. He estado a punto de olvidarme otra vez… El otro dÃa no paraste de hablarme de Nikolachka. Pues bien, estoy convencido, completamente convencido de que ese joven es inocente ‑se dirigÃa de nuevo a Raskolnikof‑. Pero ¿qué puedo hacer yo? También he tenido que molestar a Mitri. En fin, he aquà lo que querÃa preguntarle. Cuando usted subÃa la escalera… , por cierto que creo que fue entre siete y ocho de la tarde, ¿no?
‑SÃ, entre siete y ocho ‑repuso Raskolnikof, que inmediatamente se arrepintió de haber dado esta contestación innecesaria.
‑Bien, pues cuando subÃa usted la escalera entre siete y ocho, ¿no vio usted en el segundo piso, en un departamento cuya puerta estaba abierta… , recuerda usted… , no vio usted, repito, dos pintores, o por lo menos uno, trabajando? ¿Los vio usted? Esto es sumamente importante para ellos…