Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¡A usted no hay modo de engañarlo! ‑exclamó con franca alegrÃa‑. He querido emplear la astucia, pero estos procedimientos no se han hecho para usted.
‑Sin embargo, sigue usted intentando embaucarme.
‑¿Y qué? ‑exclamó Svidrigailof, riendo con todas sus fuerzas‑. Son armas de bonne guerre, como suele decirse; una astucia de lo más inocente… Pero usted no me ha dejado acabar. Sea como fuere, yo le aseguro que no habrÃa ocurrido nada desagradable de no producirse el incidente del jardÃn. Marfa Petrovna…
‑Se dice ‑le interrumpió rudamente Raskolnikof‑ que a Marfa Petrovna la ha matado usted.