Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¡Compararme con semejante individuo… !
Al que más temÃa era a Svidrigailof… En resumidas cuentas, que tenÃa en perspectiva no pocas preocupaciones.
‑No, he sido yo la principal culpable ‑decÃa Dunia, acariciando a su madre‑. Me dejé tentar por su dinero, pero yo te juro, Rodia, que no creÃa que pudiera ser tan indigno. Si lo hubiese sabido, jamás me habrÃa dejado tentar. No me lo reproches, Rodia.
‑¡Dios nos ha librado de él, Dios nos ha librado de él! ‑murmuró Pulqueria Alejandrovna, casi inconscientemente. ParecÃa no darse bien cuenta de lo que acababa de suceder.