Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Por qué despreciar un buen negocio ‑exclamó Rasumikhine con creciente entusiasmo‑, teniendo el elemento principal para ponerlo en práctica, es decir, el dinero? Sin duda tendremos que trabajar de firme, pero trabajaremos. Trabajará usted Avdotia Romanovna; trabajará su hermano y trabajaré yo. Hay libros que pueden producir buenas ganancias. Nosotros tenemos la ventaja de que sabemos lo que se debe traducir. Seremos traductores, editores y aprendices a la vez. Yo puedo ser útil a la sociedad porque tengo experiencia en cuestiones de libros. Hace dos años que ruedo por las editoriales, y conozco lo esencial del negocio. No es nada del otro mundo, créanme. ¿Por qué no aprovechar esta ocasión? Yo podrÃa indicar a los editores dos o tres libros extranjeros que producirÃan cien rublos cada uno, y sé de otro cuyo tÃtulo no darÃa por menos de quinientos rublos. A lo mejor aún vacilarÃan esos imbéciles. Respecto a la parte administrativa del negocio (papel, impresión, venta… ), déjenla en mi mano, pues es cosa que conozco bien. Empezaremos por poco e iremos ampliando el negocio gradualmente. Desde luego, ganaremos lo suficiente para vivir.
Los ojos de Dunia brillaban.
‑Su proposición me parece muy bien, Dmitri Prokofitch.