Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Y qué va a hacer usted ahora?
Sonia le dirigió una mirada interrogante.
‑Ahora ha de cargar usted con ellos. Verdad es que siempre ha sido asÃ. Incluso su difunto padre le pedÃa a usted dinero para beber… Pero ¿qué van a hacer ahora?
‑No lo sé ‑respondió Sonia tristemente.
‑¿Seguirán viviendo en la misma casa?
‑No lo sé. Deben a la patrona y creo que ésta ha dicho hoy que va a echarlos a la calle. Y Catalina Ivanovna dice que no permanecerá allà ni un dÃa más.
‑¿Cómo puede hablar as� ¿Cuenta acaso con usted?
‑¡Oh, no! Ella no piensa en eso… Nosotros estamos muy unidos; lo que es de uno, es de todos.
Sonia dio esta respuesta vivamente, con una indignación que hacÃa pensar en la cólera de un canario o de cualquier otro pájaro diminuto e inofensivo.