Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Sonia abrió el libro y buscó la página. Le temblaban las manos y la voz no le salía de la garganta. Intentó empezar dos o tres veces, pero no pronunció ni una sola palabra.
‑«Había en Betania un hombre llamado Lázaro, que estaba enfermo… » ‑articuló al fin, haciendo un gran esfuerzo.