Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑«… Jesús le dijo entonces: ¿No te he dicho que si tienes fe verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de la cueva donde reposaba el muerto. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: Padre mÃo, te doy gracias por haberme escuchado. Yo sabÃa que Tú me escuchas siempre y sólo he hablado para que los que están a mi alrededor crean que eres Tú quien me ha enviado a la tierra. Habiendo dicho estas palabras, clamó con voz sonora: ¡Lázaro, sal! Y el muerto salió… ‑Sonia leyó estas palabras con voz clara y triunfante, y temblaba como si acabara de ver el milagro con sus propios ojos‑ … vendados los pies y las manos con cintas mortuorias y el rostro envuelto en un sudario. Jesús dijo: Desatadle y dejadle ir. Entonces, muchos de los judÃos que habÃan ido a casa de MarÃa y que habÃan visto el milagro de Jesús creyeron en él. »
Ya no pudo seguir leyendo. Cerró el libro y se levantó.
‑No hay nada más sobre la resurrección de Lázaro.
Dijo esto gravemente y en voz baja. Luego se separó de la mesa y se detuvo. PermanecÃa inmóvil y no se atrevÃa a mirar a Raskolnikof. SeguÃa temblando febrilmente. El cabo de la vela estaba a punto de consumirse en el torcido candelero y expandÃa una luz mortecina por aquella mÃsera habitación donde un asesino y una prostituta se habÃan unido para leer el Libro Eterno.