Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Por qué? Porque no se puede vivir asÃ. Por eso hay que razonar seriamente y ver las cosas como son, en vez de echarse a llorar como un niño y gritar que Dios no lo permitirá. ¿Qué sucederá si un dÃa te llevan al hospital? Catalina Ivanovna está loca y tÃsica, y morirá pronto. ¿Qué será entonces de los niños? ¿Crees que Poletchka podrá salvarse? ¿No has visto por estos barrios niños a los que sus madres envÃan a mendigar? Yo sé ya dónde viven esas madres y cómo viven. Los niños de esos lugares no se parecen a los otros. Entre ellos, los rapaces de siete años son ya viciosos y ladrones.
‑Pero ¿qué hacer, qué hacer? ‑exclamó Sonia, llorando desesperadamente mientras se retorcÃa las manos.
‑¿Qué hacer? Cambiar de una vez y aceptar el sufrimiento. ¿Qué, no comprendes? Ya comprenderás más adelante… La libertad y el poder, el poder sobre todo… , el dominio sobre todos los seres pusilánimes… SÃ, dominar a todo el hormiguero: he aquà el fin. Acuérdate de esto: es como un testamento que hago para ti. Acaso sea ésta la última vez que te hablo. Si no vengo mañana, te enterarás de todo. Entonces acuérdate de mis palabras. Quizá llegue un dÃa, en el curso de los años, en que comprendas su significado. Y si vengo mañana, te diré quién mató a Lisbeth.
Sonia se estremeció.