Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Nadie lo comprenderÃa si les dijeras las cosas que me has dicho a mÃ. Yo, en cambio, lo he comprendido. Te necesito y por eso he venido a buscarte.
‑No entiendo ‑balbuceó Sonia.
‑Ya entenderás más adelante. Tú has obrado como yo. Tú también has cruzado la lÃnea. Has atentado contra ti; has destruido una vida… , tu propia vida, verdad es, pero ¿qué importa? HabrÃas podido vivir con tu alma y tu razón y terminarás en la plaza del Mercado. No puedes con tu carga, y si permaneces sola, te volverás loca, del mismo modo que me volveré yo. Ya parece que sólo conservas a medias la razón. Hemos de seguir la misma ruta, codo a codo. ¡Vente!
‑¿Por qué, por qué dice usted eso? ‑preguntó Sonia, emocionada, incluso trastornada por las palabras de Raskolnikof.