Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Entonces, ¿usted lo sabe? ‑preguntó, helada de espanto y dirigiéndole una mirada despavorida.
‑Lo sé y te lo diré… Sólo te lo diré a ti. Te he escogido para esto. No vendré a pedirte perdón, sino sencillamente a decÃrtelo. Hace ya mucho tiempo que te elegà para esta confidencia: el mismo dÃa en que tu padre me habló de ti, cuando Lisbeth vivÃa aún. Adiós. No me des la mano. Hasta mañana.
Y se marchó, dejando a Sonia la impresión de que habÃa estado conversando con un loco. Pero ella misma sentÃa como si le faltara la razón. La cabeza le daba vueltas.
«¡Señor! ¿Cómo sabe quién ha matado a Lisbeth? ¿Qué significan sus palabras?»
Todo esto era espantoso. Sin embargo, no sospechaba ni remotamente la verdad.
«Debe de ser muy desgraciado… Ha abandonado a su madre y a su hermana. ¿Por qué? ¿Qué habrá ocurrido? ¿Qué intenciones tiene? ¿Qué significan sus palabras?»
Le habÃa besado los pies y le habÃa dicho… , le habÃa dicho… que no podÃa vivir sin ella. SÃ, se lo habÃa dicho claramente.
«¡Señor, Señor… !»