Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Sonia estuvo toda la noche ardiendo de fiebre y delirando. Se estremecÃa, lloraba, se retorcÃa las manos; después caÃa en un sueño febril y soñaba con Poletchka, con Catalina Ivanovna, con Lisbeth, con la lectura del Evangelio, y con él, con su rostro pálido y sus ojos llameantes… Él le besaba los pies y lloraba… ¡Señor, Señor!
Tras la puerta que separaba la habitación de Sonia del departamento de la señora Resslich habÃa una pieza vacÃa que correspondÃa a aquel compartimiento y que se alquilaba, como indicaba un papel escrito colgado en la puerta de la calle y otros papeles pegados en las ventanas que daban al canal. Sonia sabÃa que aquella habitación estaba deshabitada desde hacÃa tiempo. Sin embargo, durante toda la escena precedente, el señor Svidrigailof, de pie detrás de la puerta que daba al aposento de la joven, habÃa oÃdo perfectamente toda la conversación de Sonia con su visitante.