Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Durante diez segundos reinó en la estancia un silencio absoluto, como si todos los presentes hubieran perdido el habla. El gendarme habÃa retrocedido: sin atreverse a acercarse a Nicolás, se habÃa retirado hacia la puerta y allà permanecÃa inmóvil.
‑¿Qué dices? ‑preguntó Porfirio cuando logró salir de su asombro.
‑Yo… soy… un asesino ‑repitió Nicolás tras una pausa.
‑¿Tú? ‑exclamó el juez de instrucción, dando muestras de gran desconcierto‑. ¿A quién has matado?
Tras un momento de silencio, Nicolás respondió:
‑A Alena Ivanovna y a su hermana Lisbeth Ivanovna. Las maté… con un hacha. No estaba en mi juicio ‑añadió.
Y guardó silencio, sin levantarse.