Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑AsÃ, ¿hablaba usted en serio? ‑balbuceó Sonia haciendo un gran esfuerzo‑. Pero ¿cómo lo sabe usted? ‑preguntó vivamente, como si acabara de volver en sÃ.
Apenas podÃa respirar. La palidez de su rostro aumentaba por momentos.
‑El caso es que lo sé.
Sonia permaneció callada un momento.
‑¿Lo han encontrado? ‑preguntó al fin, tÃmidamente.
‑No, no lo han encontrado.
‑Entonces, ¿cómo sabe usted quién es? ‑preguntó la joven tras un nuevo silencio y con voz casi imperceptible.
Él se volvió hacia ella y la miró fijamente, con una expresión singular.
‑¿Lo adivinas?
Una nueva sonrisa de impotencia flotaba en sus labios. Sonia sintió que todo su cuerpo se estremecÃa.
‑Pero usted me… ‑balbuceó ella con una sonrisa infantil‑. ¿Por qué quiere asustarme?