Crimen y Castigo
Crimen y Castigo
Lebeziatnikof daba muestras de una turbación extrema. ‑Vengo por usted, Sonia Simonovna. Perdone… No esperaba encontrarlo aquà ‑dijo de pronto, dirigiéndose a Raskolnikof‑. No es que vea nada malo en ello, entiéndame; es, sencillamente, que no lo esperaba.
Se volvió de nuevo hacia Sonia y exclamó:
‑Catalina Ivanovna ha perdido el juicio.
Sonia lanzó un grito.
