El doble
El doble Por lo pronto, le envÃo mis respetos y quedo de usted, muy señor mÃo, su más humilde servidor,
I. GOLIADKIN
La carta al señor Goliadkin menor decÃa lo siguiente:
Muy señor mÃo, Iákov Petróvich:
¡O usted o yo, pero los dos es imposible! Y, por eso, le declaro que su extraño, ridÃculo y, a la vez, quimérico deseo de parecer mi hermano gemelo y hacerse pasar por tal no conducirá más que a su completa derrota y deshonor. No sé, o, mejor dicho, no recuerdo bien de dónde era usted oriundo, pero le advierto como buen cristiano de que aquà entre nosotros, en nuestros tiempos, con la impostura no se logra nada, y que no somos ningunos brutos. Y por eso le ruego, por su propio bien, quitarse la máscara, hacerse a un lado y dejar el camino libre a las personas verdaderamente nobles y de buenas intenciones. En caso contrario, estaré dispuesto a tomar las medidas más extremas; entonces la máscara caerá por sà misma y algo quedará al descubierto; lo notifico de todo esto por lástima. En cualquier caso, se lo advierto ahora por última vez. Después ya será tarde. Dejo la pluma y aguardo… Por lo demás, quedo en cualquier caso dispuesto a servirle.
I. GOLIADKIN