El doble
El doble –Eso es lo que dicen mis enemigos –respondió al fin con voz trémula y conteniéndose prudentemente–. Eso es lo que dicen mis enemigos –añadió con dignidad nuestro héroe, sintiendo además que estaba en todo su derecho y herido en lo más hondo por la familiaridad y descaro de su indigno enemigo… Al mismo tiempo, se volvió con inquietud hacia la puerta. Resulta que el señor Goliadkin menor se hallaba, por lo visto, en una excelente disposición de ánimo, listo para hacer diversas bromitas inconvenientes en un lugar público y, hablando en general, censuradas por las leyes de la alta sociedad, sobre todo entre la gente distinguida.