El doble
El doble –SÃ, señor, la raptó y se casaron en otra finca. Todo habÃa sido preparado de antemano. Hubo una persecución; enseguida intervino el difunto prÃncipe… y bueno, el asunto se arregló…
–Y se casaron, vaya… Pero tú, querido, ¿cómo es que tú?…
–Pero ¡si es cosa sabida! El mundo está lleno de rumores, señor. Lo sabemos todo, señor…
–¿Conque asà es? ¿Conque tú también estás al tanto, querido? ¿Cómo es que tú?… Bueno, está bien, está bien… ConfÃo en ti. Ya ves, amigo, las cosas se han dado asÃ… Creo que no hace falta explicártelo…
–Lo sé, señor; ya se sabe que, por supuesto, todos tienen sus pecados. Le diré solo una cosa, señor, y permÃtame decÃrsela con llaneza, como siervo que soy; ya que estamos debo decÃrselo: tiene usted un enemigo, señor…, un adversario tiene, un adversario poderoso, eso es…
–Lo sé, amigo, lo sé; tú mismo lo sabes, querido… Pues bien, confÃo en ti. ¿Qué debemos hacer ahora, amigo?… ¿Qué debemos hacer ahora, y cómo lo haremos?