El doble
El doble –SÃ, Krestián Ivánovich, para matar a un hombre, para matarlo moralmente. Hicieron correr… yo siempre me refiero a mi Ãntimo conocido…
Krestián Ivánovich asintió con la cabeza.
–Hicieron correr un rumor sobre él… Confieso que hasta me da vergüenza decirlo, Krestián Ivánovich.
–Hum…
–Hicieron correr el rumor de que habÃa firmado un compromiso de matrimonio cuando ya era el prometido de otra… Y ¿quién cree usted que es esa otra, Krestián Ivánovich?
–Pues a decir verdad…
–Una cocinera, una alemana indecente que le preparaba el almuerzo; a cambio de la deuda le ofreció su mano.
–¿Eso dicen?
–¿Lo cree usted, Krestián Ivánovich? Una alemana, una vil, mezquina y desvergonzada alemana; Karolina Ivánovna, por si la conoce…
–Confieso que por mi parte…
–Lo entiendo, Krestián Ivánovich, lo entiendo, y por mi parte siento también que…
–DÃgame, por favor, ¿dónde vive usted ahora?
–¿Que dónde vivo ahora, Krestián Ivánovich?
–SÃ… quiero… me parece que antes usted vivÃa…