El doble
El doble –¿La vela, señor? No, señor, la vela está derecha. Allà hay alguien que pregunta por usted, señor.
–¿Quién pregunta por mÃ, Guerásimich?
–En verdad, señor, no sé exactamente quién. Un hombre de parte de no sé quién, señor. Pregunta si aquà se encuentra Iákov Petróvich Goliadkin. «Si está, llámelo –me ha dicho–. Es por un asunto urgente y muy importante.» Asà me ha dicho, señor.
–No, Guerásimich, se equivoca usted. En eso, Guerásimich, está usted equivocado.
–Lo dudo, señor…
–No, Guerásimich, no lo dude; aquà no hay nada dudoso, Guerásimich. Nadie pregunta por mÃ, Guerásimich. No hay quien pueda preguntar por mÃ, y aquà estoy a gusto, o sea, en mi sitio, Guerásimich.