El doble
El doble Razonando así, el señor Goliadkin subió hasta la primera planta y se detuvo ante el piso número cinco, en cuyas puertas colgaba una bella plaquita de bronce con la inscripción:
KRESTIÁN IVÁNOVICH RUTENSPITZ DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGÍA
Allí detenido, nuestro héroe se apresuró a dar a su rostro un aspecto decoroso, desenvuelto, no sin cierta afabilidad, y se dispuso a tirar del cordón de la campanilla. Cuando ya estaba a punto de tirar del cordón de la campanilla, pensó inmediata y muy oportunamente si no sería mejor dejarlo para mañana, ya que por el momento no había gran necesidad, no había necesidad alguna. Pero, como de repente oyó unos pasos en la escalera, desechó enseguida su nueva decisión y, al mismo tiempo, cobrando el aspecto más resuelto, llamó a la puerta de Krestián Ivánovich.