El doble
El doble El doctor en medicina y cirugía Krestián Ivánovich Rutenspitz, hombre muy saludable aunque ya entrado en años, con unas cejas y patillas espesas y entrecanas, una mirada expresiva y chispeante que, al parecer, ahuyentaba por sí sola todas las enfermedades y, por último, una condecoración importante, estaba sentado esa mañana en el cómodo sillón de su consultorio bebiendo el café que le había servido su esposa, fumando un cigarro y prescribiendo de cuando en cuando recetas a sus pacientes. Tras recetar un último frasquito a un viejecillo que padecía de hemorroides y despedirlo por una puerta lateral, Krestián Ivánovich se sentó a la espera de la siguiente consulta. Entró el señor Goliadkin.